Cultura organizacional, la esencia e identidad de tu empresa

cultura organizacional

“Un líder es aquel que conoce el camino, hace el camino y muestra el camino” -John C. Maxwell

Cultura viene del latín cultus, que significa cultivar o habitar, conforme se dio el desarrollo civilizatorio se fueron añadiendo más significados como prácticas, expresiones, costumbres o manifestaciones. Con estos conceptos definimos a la cultura organizacional como una institución con prácticas propias. Por ende, el desarrollo de una cultura organizacional propia y bien definida es un factor clave para asegurar el éxito de las mismas. ¿Qué es la cultura organizacional?, en pocas palabras se puede definir como los valores y acciones diarias que caracterizan y guían a una organización, que a su vez, fortalecen su visión y misión a largo plazo.

La cultura organizacional es tu carácter y el clima organizacional tu estado de ánimo

El término “cultura organizacional” tuvo sus orígenes en los años 60’s, con el auge económico en Estados Unidos, sin embargo, fue hasta 1980 cuando se consolidó como un campo de estudio formal para las empresas y organizaciones. Por otro lado no hay que confundir cultura organizacional con clima organizacional. Roberto Mourey hace una gran distinción en su plática de TEDx. La primera es como el carácter de la persona y la segunda su estado de ánimo un momento dado. Aquí los elementos que componen el carácter de tu empresa:

  • Visión: El objetivo a largo plazo, cómo se asume a sí misma la organización.
  • Valores: Patrones de acción o ideales que guían el actuar de la organización.
  • Prácticas: Es la materialización de los valores, llevar dichos ideales al campo de acción.
  • Personas: El elemento fundamental de toda organización, sin estas no funcionaría nada.
  • Narrativa: La historia detrás de la empresa, sus orígenes.
  • Lugar: Locación donde se desarrollan las actividades de la organización.

La cultura organizacional es el motor de la empresa, es por ello que los líderes deben crear una cultura alineada a lo que se desea lograr en el largo plazo. Esa visión permeará en la totalidad del equipo y a través la cultura organizacional se definirá la identidad externa e interna de la empresa. Será el principal motor de atracción de talento; dicha cultura debe transformar la visión de los empleados y concientizarlos de su importancia al interior de la organización, ayuda a mantener a las mejores personas; convierte a la organización en un equipo, con una visión y misión compartida.

Se necesitan líderes fuertes, no frases en la pared

La motivación que los líderes impregnen en el equipo para comportarse a la altura de la cultura es fundamental para que no se quede en frases inspiracionales pegadas a la entrada. Existen dos tipos de motivación: extrínseca e intrínseca. La primera es a través de bonos o regalos, objetos materiales. Con este tipo de motivación se corre el riesgo de solo tener picos aislados de comportamiento deseado. Por el contrario, la motivación intrínseca se da a través de líderes que conecten a los integrantes del equipo con los valores de la organización. Es el único tipo de motivación que hará que se quede una cultura fuerte deseada.

Dentro de las características de una buena cultura organizacional se encuentran un conjunto de valores y creencias perfectamente definidos, una cultura compartida y aceptada por todos, una imagen integrada que proyecte uniformidad y profesionalismo, un ambiente laboral que promueva la iniciativa individual y la creatividad, además de una estrecha comunicación entre colaboradores. Finalmente, todos deben sentirse identificados e integrados a la organización.

Para formar una cultura organizacional sólida debes empezar por lo siguiente:

  1. Definir los valores de tu empresa y atarlos a acciones diarias que los reflejen.
  2. Discutir con tu equipo sobre posibles cambios o modificaciones.
  3. Identificar y contratar personas que absorban a esa cultura.
  4. Comunicar constantemente cómo es tu cultura, tanto interna como externamente.
  5. Reforzar tu identidad a través de actividades complementarias al core del negocio que consoliden la cultura.

Ante los enormes retos que enfrentan las organizaciones es indispensable contar con una cultura propia. Debe estar bien definida y ser diferenciable al resto de las organizaciones. Debemos hacer consciencia sobre la relevancia de la formación de un liderazgo fuerte que empuje al equipo, debemos ser conscientes de que son las personas nuestro activo más valioso y que debemos atraer a las mejores. Como líderes debemos asumir el compromiso de dirigir a nuestras empresas hacia un futuro mejor y así contribuir al desarrollo global.

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